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sábado, 13 de noviembre de 2010

TRASTORNOS DE ANSIEDAD



CONCEPTUALIZACCIÓN:
La ansiedad (del latín anxietas, 'angustia, aflicción') es un estado que se caracteriza por un incremento de las facultades perceptivas ante la necesidad fisiológica del organismo de incrementar el nivel de algún elemento que en esos momentos se encuentra por debajo del nivel adecuado, o -por el contrario- ante el temor de perder un bien preciado.
La ansiedad tiene una función muy importante relacionada con preservar la vida, básicamente hacia las respuestas del peligro, es decir fuente de autoregulación orgánica ante estimulacipon externa. En la actualidad se estima que un 20.5% o más de la población mundial sufre de algún trastorno de ansiedad, generalmente sin saberlo.

BASES BIOLÓGICAS DE LA ANSIEDAD:
Ante una situación de alerta, el organismo pone a funcionar el sistema adrenérgico. Por ejemplo, cuando el organismo considera necesario alimentarse, este sistema entra en funcionamiento y libera señales de alerta a todo el sistema nervioso central. Cuando se detecta una fuente de alimento para la cual se requiere actividad física, se disparan los mecanismos que liberan adrenalina, y se fuerza a todo el organismo a aportar energías de reserva para la consecución de una fuente energética muy superior a la que se está invirtiendo para conseguirla y que normalizará los valores que han disparado esa "alerta amarilla". En esos momentos el organismo, gracias a la adrenalina, pasa a un estado de "alerta roja".
El sistema dopaminérgico también se activa cuando el organismo considera que va a perder un bien preciado. En esta situación, el organismo entra en alerta amarilla ante la posibilidad de la existencia de una amenaza, que no es lo mismo que cuando la amenaza pasa a ser real, pues en ese caso lo que se libera es adrenalina.
Desde este punto de vista, la ansiedad se considera una señal positiva, de salud, que ayuda en la vida cotidiana, siempre que sea una reacción frente a determinadas situaciones que tengan su cadena de sucesos de forma correlativa: alerta amarilla, alerta roja y consecución del objetivo. Si la cadena se rompe en algún momento y esas situaciones se presentan con asiduidad, entonces el organismo corre el riesgo de intoxicarse por dopaminas o por otras catecolaminas. Esas situaciones ayudan al organismo a resolver peligros o problemas puntuales de la vida cotidiana.

EPIDEMIOLOGÍA:
La prevalencia en la población general es de 2 a 5%, es decir se estima que el 20% de la población mundial padece algún cuadro de ansiedad. La prevalencia en la consulta médica es de 25%, de este 25% solo el 6% llega a consulta psiquiátrica especializada.
Género: es mayor en mujeres 2 x 1
Edad: 20 - 40 años. Los que llegan a consulta llegan con un promedio de enfermedad de 5 años.

ETIPATOGENIA:
Teoría genética:
Dupré: Planteó la constitución hiperemotiva que predispone a la angustia.
Ey: Encontró y lo denominó constitución ansiosa.
Teoría cognitiva
Beck: Las cogniciones anticipatorias de peligro antecedente a las crisis de angustia.
Los acontecimientos de la vida

MANIFESTACIONES CLÍNICAS:
La angustia primaria o nuclear se manifiesta en 2 áreas o planos: psíquico y somático.
En el área psíquica: Sentimientos de peligro y de amenaza (algo malo le va suceder pero no puede identificar que es). Sentimiento de desamparo e incertidumbre (como que estar desprotegido ante una amenaza).
En el área somática: Se encuentra más síntomas en este nivel. Los sistemas afectados son: sistema nervioso neurovegetativo o autónomo y el sistema neuroendocrino (hormonales).
Aparato respiratorio: Crisis de disnea o sensación de ahogo (respiración rápida como si le faltaría el aire), hiperventilación (empieza con la disnea) la angustia incrementa y respira más rápido, experimentando dolores de cabeza, mareo, visión borrosa, parestesia rigidez muscular (dura) y se desmayan; todo esto por una hiperactividad vegetativa.
Aparato cardio-vascular: Taquicardia (aceleración de los latidos cardiacos), la opresión y el dolor precordial (sensación que algo oprime el pecho y dolor a nivel del pecho con punzadas), crisis de vaso constricción (se pone pálido y sudoroso) y la vasocongestión (se pone rojo colorado y le quema la piel).
Aparato digestivo: Boca seca producto de la disnea, náuseas de la nada o que le atribuye el paciente (producto de mareo), aumento o disminución del apetito (más se da el aumento), estreñimiento o diarrea, los cólicos frecuentes (espasmos estomacales).
Aparato urinario-genital: La poliuria (aumento en la frecuencia por orinar), la polinuria (aumento de la frecuencia por orinar pero solo elimina poco líquido), alteración menstrual.
Aparato neuromuscular: Temblores (movimientos involuntarios) y los tics, dolores musculares. El paciente con angustia compromete la musculatura estriada, se torna rígido y tiene cefalea, el dolor es a nivel de cabeza, cuello, hombros, espalda.
Esfera sensorial: Hiperestesia (aumento de la sensibilidad para ruidos, visión, tacto), parestesia (sensibilidades externa, animales que caminan sobre la piel), crisis de sudor o diaforesis (transpiración), hiperhidrosis palmar, hiperhidrosis facial), crisis vertiginosa (mareos), hipotermia (disminución de al temperatura corporal), hipertermia (aumento de la temperatura corporal, bochorno, calor).

FORMAS CLÍNICAS:

• Agorofobia
• Crisis o ataque de pánico
• Fobia social
• Fobias específicas.
• Trastorno de pánico
• Trastorno de ansiedad generalizada
• Trastorno disociativo
• Fuga Psicógena
• Convulsiones disociativas

TRATAMIENTO:
Existen varios tipos de tratamientos y terapias que tienen cierta efectividad para las personas que padecen de ansiedad y pánico. Entre ellos se incluyen:
• Fármacos ansiolíticos;
• Psicoterapia cognitivo-conductal: ésta debería ser dirigida por un psicólogo competente y experimentado. La terapia incluye técnicas de exposición graduada (EPR o exposición y prevención de respuesta), confrontación y modificación de creencias negativas o incorrectas, modificación de pensamientos negativos, técnicas para entablar autocharlas positivas, técnicas específicas para tratar con el pánico, etc.;
• Reducción de estrés: puede incluir técnicas de relajación y respiración, mejor manejo del tiempo, ejercicio físico, yoga, caminar, etc.;
• Cambios en la alimentación: por ejemplo, la eliminación gradual del café, estimulantes, chocolate, azúcar, tabaco, alcohol, refrescos que contengan cafeína y analgésicos u otras sustancias adictivas

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